jueves, 23 de febrero de 2012

Ojos violetas

"Es imposible encontrar algo que no existe."

Escuche un millon de veces esta linea en tan solo un dia de mi búsqueda, y sin embargo decidi ignorar dicha afirmacion. De seguro estaras pensando que soy obstinado y caprichoso por no escuchar palabras tan ciertas, pero más que una desición se trataba de una maldición de la cual no podria escapar hasta lograrlo, hasta poder encontrarla y entonces entender el sentido de mi búsqueda.

Ciertamente no la conocí, ni siquiera soy capaz de evocar detalladamente su rostro, es más como un susurro entre mis pensamientos. La vi caminar de lejos un día, el día en que llegue al pueblo sin nombre ni ubicación; ella pasó caminando bajo la intensa luz de la luna por el sendero mas accidentado, a pesar de lo cual se movia gracil y delicadamente; se detuvo a algunos metros y me dirigio una intensa mirada. Yo, que llevaba ya un rato contemplandola con estupefacción, me ruboricé por mi indiscreción, sin embargo, no fui capaz de desviar la mirada. Quedé atrapado en sus ojos violetas, tan redondos y profundos, pero rasgados como los de un felino, enmarcados por pestañas tan largas y risadas... Es todo lo que puedo recordar de ella, lo demas es difuso para mi, ya sea su piel, sus facciones, su complexion, altura, color y largo del cabello, ¡cualquier cosa! Por la mañana recuerdo que pensé que no había sido mas que un sueño, nunca en mi vida había olvidado un rostro y se que con mi memoria fotográfica era imposible que algun día sucediera.

Recuerdo mi corta estancia en ese pueblo, en esos días trabajaba como médico voluntario y me mandaban a lugares como ese: pequeños, inexistentes, solitarios y misteriosos. Usualmente permanecía una semana en ellos, dos a lo mucho, debido a ciertos problemas legales (algunas tonterías que hice al obtener mi título... la emoción del momento trajo como consecuencia años de ser nadie). Historias para otro relato.

Este lugar no fue muy diferente a otros: llegué, permanecí 12 días durante los cuales atendí emergencias menores con suma discreción (tal y como este tipo de comunidades exigen), evité relacionarme con nadie, empaqué mis cosas y partí al siguiente pueblo asignado. Todo funcionaba como siempre, hasta esa noche en que comencé a tener sueños extraños.

Sucedió a los 3 días de dejar el pueblo. Era una noche sumamente calurosa y yo me hospedaba en mi consultorio, donde mi cama era en la que examinaba a los pacientes. Recuerdo escuchar una risilla, la voz provenía indudablemente de una mujer madura, pero había algo en esa risa que sonaba inocente, al grado de que solo una niña de dos años como máximo podria ser la fuente. Resonaba como un eco lejano, sin embargo podia sentir que estaba cerca de mi, como si estuviese corriendo dentro del consultorio. Se que hasta este punto todo suena difuso e inconsistente; no te culpo por pensar eso, pero te pido que comprendas que así es como han quedado plasmados los eventos en mi cabeza, nada tiene sentido.

Me levanté y me puse la bata. Intenté prender las luces pero éstas no funcionaban, algo típico en ese tipo de lugares por las noches. Encendí una vela y exploré el lugar, confirmando que estaba completamente solo. Extrañado, volví a la cama para continuar durmiendo, pero estando recostado volví a escuchar la risa, esta vez era una carcajada frenética y maliciosa. Abrí los ojos y me volví bruscamente, entonces la ví: vi esos ojos profundos y penetrantes absorbiendome. Sentí una extraña combinación de fascinación y miedo en ese momento, pues sumergirme en una mirada tan hermosa, misteriosa y cautivadora era indudablemente una de las experiencias mas intrigantes y hermosas de mi vida; pero una mirada asi no provenia de un ser con un ápice de bondad en si...

Repentinamente la oscuridad engulló la presencia de los ojos y la mia, colocándome en la luz matutina y la bulliciosa actividad que esta implica. Trabajo por montones a unos minutos de iniciar consulta. Era inaceptable retrasarme por un sueño, asi que seguí con mi dia normal. Pero esos sueños me siguieron atormentando cada noche durante los siguientes meses, cada noche sin falta.

No podía seguir así, a cada lugar nuevo que iba esos ojos me perseguian, no podía dormir, comer o estar tranquilo un instante porque ahí estaban siempre los ojos, así que decidí volver a buscar la fuente. Era contra mis principios volver a cualquier pueblo en que hubiese trabajado ya, pero necesitaba hacerlo para seguir con mi vida, estaba al borde de la locura. Solicité un tiempo de vacaciones (sin sueldo, naturalmente) y me puse en camino hacia ese lugar. Al llegar encontré que las personas seguían siendo tan frías e indiferentes hacia los extraños, pero yo no era un extraño del todo. Simplemente me comporte como un cretino y no dejé que sintieran aprecio por mi. Quién diría que algún día iba a volver...

A pesar de eso, me propuse hablar con cada uno de los habitantes hasta esclarecer el misterio que me atormentaba. Pero en lugar de ello, encontré resultados sumamente bizarros: en una población tan reducida, en la que todos conocen absolutamente a todos, incluso recuerdan caras de todo desconocido que pasa por el pueblo, nadie sabía de quién hablaba, nadie recordaba a nadie remotamente parecido.

Frustrado por no encontrar lo que buscaba, comencé a caminar sin sentido hasta encontrarme a la orilla de un río adyacente a los sembradíos. Alcancé una piedrecilla y la lancé enojado al agua, donde se hundió y dejó de existir a mis ojos. Tal vez mi trabajo me está haciendo perder la cordura, tal vez estoy buscando respuestas a la pregunta que nunca existió, con el único motivo de alejarme de todos.

"Alejarme de todos, dejar de existir..."

Con la mirada perdida en el agua y los oídos inundados en su grito sordo, sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Entonces el mundo se desvaneció y la encontré de nuevo: era la sombra de los ojos violetas, caminando a lo lejos, misteriosa, grácil y sigilosa como aquella vez, escapándose de mi entendimiento como arena entre mis dedos. ¡Debo alcanzarla! Necesito entenderla. Corrí hacia ella hasta lograr posar mi mano en su hombro, cuando se volvió hacia mi y me sonrió con esos ojos violetas, me abrasó con su penetrante mirada cual ardiente llamarada.

Me encontré en el vacío y la desesperación, ahogado en mi propia ambición por dominar lo desconocido, mientras mi cuerpo flotaba inerte río abajo.

.                                                                                       -----Amèlie--------

lunes, 20 de febrero de 2012

Noche triste

Una noche triste, espero que el sol se levante por el horizonte
contemplando estrellas en el terreno de mi alma,
rodeada de sueños rotos cual cadáveres en el campo de batalla;
tira ya tus armas, esas palabras tan punzantes me hieren de gravedad,
me atraviesas con decepciones justo en el abdomen
una y otra vez sin matarme, prolongando la tortura.
Mientras no muera no esta mal. Mientras nadie mas lo vea no sera.
Estoy en la campiña bañada en la sangre que derramas,
me llenas una y otra vez de tus crímenes, pero no me dejas morir.
¿Por que compras tus propias mentiras? ¿Por que?
¿Por que las acobijas cual verdad indiscutible? ¿Por que?
¿Por que no me dejas morir? ¿Por que?
Me encuentro encadenada a cuidar tus descuidos,
acobijar a tus victimas en comprensión,
estoy atada por la moral a este crimen silencioso e invisible
sin una sola persona que pueda liberarme.
Solo tu puedes dejarme ir, solo tu puedes dejarme morir.
Pero mañana sera otro día, mañana no sera,
mañana tu no existes, mañana nadie me vera.

.                                                                                       -----Amèlie--------

NOTA: breve dedicación a aquellas personas que se encuentren siendo víctimas de la violencia, sobre todo violencia psicológica, la tortura silenciosa. A veces se encuentran encarceladas en el miedo y la inseguridad, pero con esto debo decir, incluso si solo unas pocas personas lo leen: nadie puede hacerte sentir menos de lo que realmente eres, nadie puede venderte la idea de que no vales, no sirves, de que no eres bello(a) o inteligente. A pesar de los miedos, siempre debemos seguir adelante y alejarnos de esos demonios, pedir ayuda y no quedarnos solo esperando el fin, pero mas importante que otra cosa es aceptar nuestra situación y aceptar que necesitamos ayuda.


Saludos.