domingo, 23 de junio de 2013

Deseo

Desde una noche sin recuerdos escribo a una entidad sin rostro ni forma.

¿Qué es eso que encuentra en ti que le motiva a dudar?
Un poco de aventura y atrevimiento rozan la noche en que te concibió, le llenan de preguntas y mil respuestas, y aún no logra enfrentar la verdad. Será el hecho de que cada parte de su ser encuentra refugio en una respuesta diferente, no logra encontrar paz en la verdad o la mentira, sino fuego y desesperación en su insaciable búsqueda de la realidad. Si acaso es verdad que la ignorancia es felicidad, justo encontró el punto sin retorno, aquel fruto que saciará su hambre y malestar, que al darle lo que busca le robará hasta el último aliento. Toma el deseo escondido de cada suspiro que, sin origen tangible, le rodean como una cuerda tras otra sobre su cuerpo, restando un segundo de oportunidad conforme le liberan.

¿Vale la pena vivir en el miedo?
Tal vez vale la pena vivir el deseo, el desenfreno, la sangre corriendo en todo su esplendor y revivirlo una y otra vez en la soledad, en la satisfacción de la nada. Aventurarse implica el mismo riesgo que no tomar acción alguna en el asunto, encontrará las interrogantes de lo que dejó para acobijarse bajo una respuesta.

Toma lo que pierde, dejando una parte de si marchitándose en su lugar.

lunes, 8 de abril de 2013

La ventana

Recuerda con melancolía aquella pequeña ventana, de cristales opacos y sombras juguetonas por detrás; recuerda las noches de soledad y tristeza de aquella primavera, donde el viento entonaba una melodía armoniosa y los árboles bailaban al compás del crujido de toda estructura, creando llamaradas en la ventana con la luz naranja de las calles al juguetear con las sombras. Recordaba ese sentimiento  reconfortante al observarle, inmersa en el silencio de la noche, como si al otro lado alguien más se encontrara añorando lo mismo que ella, sintiendo sus deseos, sufriendo sus derrotas, mirando por esa pequeña ventanilla que escondía el misterio de las sombras juguetonas.

Pero ¿qué era exactamente lo que añoraba? ¿La soledad? No la tenía ni la deseaba. ¿La muerte? Aunque la embriagara un latente sentimiento de que debería, no deseaba hacerlo. ¿Sería el amor de  otras personas? Lo tenía, aunque no lo mereciera. ¿De qué se llenaría ese vacío en sus entrañas? Tal vez tras la ventana habían respuestas y verdades.

Sin embargo, ¿qué era eso que tanto la reconfortaba? ¿Qué era lo que la atrapaba durante los momentos sin reloj? Tal vez eran las luces deseando ser estrellas en la lejanía, o las hojas de los árboles intentando acariciar de vuelta al viento; quizá era el viento mismo, posándose suavemente sobre el mundo, o las expectativas de lo desconocido. Podría ser la noche, oscura y solitaria, independiente del deseo y las complacencias... Podría ser que detrás de la ventana habría claridad, lucidez.

Podría haber sido el mundo entero tras esa ventana vieja y opaca, pero ella no buscaba la razón, sino el consuelo que le brindaba sumergirse en el misterio de su ventana.


.                                                                                       -----Amèlie--------