domingo, 8 de enero de 2012

Adelante

    Siempre me pregunte como es la muerte cuando toma a alguien por sorpresa, es decir, si tienes una enfermedad crónica degenerativa, o incluso si te encuentras en una situación cercana a la muerte, es probable que te resignes a la idea, entiendas que es lo que esta por suceder; algunas personas afirman que puedes ver tu vida entera pasar ante tus ojos, otros opinan que solo contemplas tus errores, otros tus triunfos y alegrías. No creo que se pueda decir a ciencia cierta lo que pasa después de eso, pero me imagino que esas personas tienen ya, de entrada, la menor idea de lo que esta sucediendo y esa es la primera herramienta para poder seguir adelante. Sin embargo mi pregunta es: ¿que sucede con aquellas personas que mueren sin siquiera esperarlo? Aquellas personas que son tomadas por sorpresa en un accidente, una herida de bala repentina, un aneurisma, ¿sabrán siquiera que han muerto ya? ¿Existirá alguien que se encargue de hacerles saber lo que sucedió? ¿O simplemente estarán destinados a vagar errantes por el mundo, pensando que siguen aquí?

    Por otra parte, me pregunto aun mas frecuentemente si acaso existe algo mas allá de la muerte? Puede ser que simplemente dejemos de existir, sin mas necesidad de encontrar o inventar alguna explicación. Este escenario me resulta algo triste, pensar que la fe de muchas personas este basada en historias imaginarias y enormes coincidencias históricas; por otro lado, pensar en una existencia mas allá de la vida, una eternidad de ella, suena vacío y repetitivo, una existencia que no podría ser llenada como una vida finita.

    Irónicamente, eran las preguntas que ocupaban mi mente en el momento de mi muerte. ¿Qué es lo que me sucedió? Todas las personas presentes nos encontramos en la misma situación: ni la mas mínima idea. Ochenta personas reunidas en un salón gris con muebles azules, metálicos, de aspecto en cierto modo futurista, mezclado a un estilo rústico, conservador. Resulta difícil describirlo, ya que nunca había visto algo así. No sabía por qué me encontraba en esa habitación con todas esas personas, o quiénes eran, solo sabía que me resultaban familiares, como si las hubiese visto solo una vez poco tiempo atrás. Consideré acercarme a alguno de ellos a pedir información sobre nuestra situación, pero parecía que todos sabrían exactamente lo mismo que yo al respecto: nada. 

    Plan B: buscar una persona conocida, si bien no sabría mas que yo sabía por lo menos me daría una sensación de seguridad o por lo menos compartiría mi miedo y confusión más amistosamente. Inmediatamente encontré a alguien: mi recientemente esposo. Sujeté su brazo con fuerza, gesto que respondió con un abrazo.

      -¿Dónde estamos? - pregunte, hundiendo mi rostro en su pecho.

      -No lo se - respondió -, nadie nos ha dicho por qué estamos aquí, simplemente nos trajeron y nos pidieron esperar un poco.

      -¿Quién nos ha traído? ¿Cuando lo hizo? ...¿Como llegamos aquí? ¿Que esta pasando? ¡Necesito saber! Necesito... alguien... por favor...

      -Tranquila - respondió con una sonrisa - Todo va a estar bien, yo te cuidaré.

    Sonreí, pero la angustia permanecía creciendo en mi cabeza, nadie parecía preguntarse en qué momento llegamos a ese lugar, cómo ni por qué, solo se encontraban impacientes por ser atendidos para poder irse. De pronto, alguien se dirigió al grupo. Nunca sabré de donde ni en que momento apareció ante nosotros.

      -Necesito pedirles a todos que tomen asiento, tengo una explicación para lo que esta sucediendo, pero me temo que son noticias impactantes, por lo cual les pido a todos recibirlas de una manera sabia y lo mas tranquila que sea posible.

    Un escalofrío me recorrió la espalda, sabía que sería algo muy malo, pero no creo haber siquiera empezado a imaginar la magnitud de la verdad que nos esperaba. Pero podía sentirlo, lo sabía y aun así no pude apartar mi atención de aquel ser magnífico, portador de noticias trágicas. Era lo mas hermoso y extraño que había visto en mi vida, simplemente maravilloso: un ser sin genero cuya piel parecía una estatuilla de yeso cuidadosamente pintada con colores desconocidos para todos nosotros, que en conjunto co-creaban una armonía sin igual, sin rostro, pero poseedor de facciones exquisitas, delicadas y únicas, una voz profunda, melodiosa y sin sonido, y el cuerpo mas hermoso que había visto. Me encontraba maravillada con la espantosa sospecha de nuestra precaria situación.

      -Fue un viaje en avión...

    Palabras haciendo eco...

      -... situación personal, de todos y cada uno de ustedes...

    Resuenan como imágenes en mi mente...

      -... falla del avión, se perdió la presión del interior...

    Ahora entiendo todo...

      -... muerto. No hubo dolor, simplemente sintieron sueño y durmieron por ultima vez.

    Eso era todo, el sueño terminó. Una vida que jamás viviría, planes que ni siquiera comenzaría a idear, proyectos sin terminar, ¡¿por qué a mi?! Un torrente de pensamientos como esos inundó mi cabeza, sentía que hiperventilaba, que mis pupilas se dilataban y contraían frenéticamente, que mis manos temblaban, mi piel se tornaba pálida y el sudor bañaba mi frente; pero nada de esto sucedía en realidad, estaba muerta e inmutable. Él apretó mi mano en señal de solidaridad, tal vez tan destrozado como yo, pero aparentaba la misma indiferencia que todos nosotros.

      -Lamento hacer de esta noticia algo tan crudo - continuó aquel extraño ser - pero era necesario que lo supieran ahora. Ya que han tenido el tiempo necesario para asimilarlo, debo pedirles que pasen a la siguiente sala, en donde les sera explicado como deben actuar a partir de ahora y el privilegio que se les ofrecerá en consideración a su entrada directa a esta sala. Gracias por su atención y completa cooperación.

    Y justo como apareció ante nosotros, desapareció. Era una situación injusta por mucho, no podía expresar ningún sentimiento, no podía actuar, solo permanecer en ese asiento, escuchando, como si estuviese sedada.

    -Este es un grupo grande - esta vez hablaba otra criatura, igual de magnifica que la anterior, con una actitud eterea - por lo que nadie se encargara de monitorearlos. Tendrán un total de 10 horas en el momento activo del lugar que elijan, con la capacidad de transporte que recién aprendieron, serán vistos como si siguieran vivos y recordados como un momento fugaz. Después de esas 10 horas se abrirá la puerta en la sala contigua y solo se abrirá el tiempo suficiente. El que decida quedarse atrás no será esperado ni tolerado. Es una decisión libre, por lo cual no estamos autorizados a responder una sola pregunta. Deberán pasar a la siguiente habitación donde podrán prepararse. El cronómetro empieza a correr en una hora, tiempo en el que participaran como vivos, por lo que sentirán su transcurso. Esto es parte de la preparación.

      -No quiero ir - confesé a mi esposo.

      -¿Sientes rencor?

      -No podría despedirme. No sabría como decirles.

    Nuestras voces eran monótonas, sin emoción alguna, mientras que nuestras palabras reflejaban lo que realmente sucedía en nuestro interior. Todos lo sabíamos, pero era imposible cambiarlo mientras estuviésemos en ese lugar. Simplemente observábamos cuidadosamente la nada mientras permanecíamos de pie, en línea horizontal, perfectamente alineados.

      -Creo que deberías ir - opinó finalmente - Entonces sabrás que hacer.

    El sabía que había algo para el, yo debía decírselo. Fue como un gesto inexistente que habló en silencio. Sin embargo, ambos partimos sin saber siquiera si volveríamos. Era una mañana de verano en mi casa, todo se encontraba tan silencioso, justo como el ultimo día que estuve ahí. Todos dormían, nadie sospechaba nada. Me senté en la cama al lado de mi madre y acaricié su cabello. Besé su frente y la contemplé durante un largo tiempo. No me atreví a despertarla, pero ella me hablo entre sueños. Le susurré al oído que la amo y ella abrió sus ojos. Me dedicó una sonrisa dormilona y se incorporó para abrazarme. "Vuelve a dormir", susurró ella, tras lo cual me dio una palmadita en el hombro y volvió a dormir. Fue un momento breve y especial. Las lágrimas brotaron por mi rostro sin cesar, el cielo se tornó gris y llovió a cántaros. Pero el tiempo se detuvo para mi llanto. Fue entonces cuando me di cuenta de que no necesitaba hacer más cosas, ni decirle a nadie nada; había disfrutado mi vida al máximo, aun cuando muchos proyectos quedaron inconclusos, la gente que me rodeó en ese tiempo siempre me hizo feliz, y yo los disfruté cuanto pude y aún más; reí, contemplé alboradas y crepúsculos, hice el amor, me aventuré a crear mi familia, hice una carrera, leí libros, jugué con mis mascotas, disfruté la música; en fin, hice mil cosas pequeñas pero que amé de principio a fin. No tenía ningún arrepentimiento y en eso se basaba la elección de regresar.

    La puerta estaba por abrirse ya y yo me preguntaba si el volvería, si encontraría la claridad de la misma manera en que yo lo hice. O si decidiría quedarse. Una brisa movió la pared del frente, volviéndola blanca, al tiempo que a los lados sucedía lo mismo, negro a la izquierda, rojo a la derecha y morado atrás. Muchos estaban de vuelta, algunos decidieron quedarse atrás. Y ahí estaba el, con la mirada fija en el aire, justo en el centro. Al percatarse de mi presencia me sostuvo la mirada y lo entendió.

      -Estas embarazada.

    Asentí. Era el viaje de vuelta de nuestra luna de miel y yo planeaba decírselo esa noche. Le cocinaría lasagna, me iría a la cama con el en nuestra nueva casa y se lo susurraría al oído antes de dormir. Era el mágico inicio del resto de nuestras vidas, inicio que decidió nunca llegar. Sostuve a nuestro bebé apenas concebido entre mis manos y el las rodeó con las suyas. Caminamos a la pared blanca y todo desapareció.

    ¿Que fue entonces de nosotros? Sigue siendo un misterio.


.                                                                                       -----Amèlie--------

No hay comentarios:

Publicar un comentario