domingo, 23 de junio de 2013

Deseo

Desde una noche sin recuerdos escribo a una entidad sin rostro ni forma.

¿Qué es eso que encuentra en ti que le motiva a dudar?
Un poco de aventura y atrevimiento rozan la noche en que te concibió, le llenan de preguntas y mil respuestas, y aún no logra enfrentar la verdad. Será el hecho de que cada parte de su ser encuentra refugio en una respuesta diferente, no logra encontrar paz en la verdad o la mentira, sino fuego y desesperación en su insaciable búsqueda de la realidad. Si acaso es verdad que la ignorancia es felicidad, justo encontró el punto sin retorno, aquel fruto que saciará su hambre y malestar, que al darle lo que busca le robará hasta el último aliento. Toma el deseo escondido de cada suspiro que, sin origen tangible, le rodean como una cuerda tras otra sobre su cuerpo, restando un segundo de oportunidad conforme le liberan.

¿Vale la pena vivir en el miedo?
Tal vez vale la pena vivir el deseo, el desenfreno, la sangre corriendo en todo su esplendor y revivirlo una y otra vez en la soledad, en la satisfacción de la nada. Aventurarse implica el mismo riesgo que no tomar acción alguna en el asunto, encontrará las interrogantes de lo que dejó para acobijarse bajo una respuesta.

Toma lo que pierde, dejando una parte de si marchitándose en su lugar.

lunes, 8 de abril de 2013

La ventana

Recuerda con melancolía aquella pequeña ventana, de cristales opacos y sombras juguetonas por detrás; recuerda las noches de soledad y tristeza de aquella primavera, donde el viento entonaba una melodía armoniosa y los árboles bailaban al compás del crujido de toda estructura, creando llamaradas en la ventana con la luz naranja de las calles al juguetear con las sombras. Recordaba ese sentimiento  reconfortante al observarle, inmersa en el silencio de la noche, como si al otro lado alguien más se encontrara añorando lo mismo que ella, sintiendo sus deseos, sufriendo sus derrotas, mirando por esa pequeña ventanilla que escondía el misterio de las sombras juguetonas.

Pero ¿qué era exactamente lo que añoraba? ¿La soledad? No la tenía ni la deseaba. ¿La muerte? Aunque la embriagara un latente sentimiento de que debería, no deseaba hacerlo. ¿Sería el amor de  otras personas? Lo tenía, aunque no lo mereciera. ¿De qué se llenaría ese vacío en sus entrañas? Tal vez tras la ventana habían respuestas y verdades.

Sin embargo, ¿qué era eso que tanto la reconfortaba? ¿Qué era lo que la atrapaba durante los momentos sin reloj? Tal vez eran las luces deseando ser estrellas en la lejanía, o las hojas de los árboles intentando acariciar de vuelta al viento; quizá era el viento mismo, posándose suavemente sobre el mundo, o las expectativas de lo desconocido. Podría ser la noche, oscura y solitaria, independiente del deseo y las complacencias... Podría ser que detrás de la ventana habría claridad, lucidez.

Podría haber sido el mundo entero tras esa ventana vieja y opaca, pero ella no buscaba la razón, sino el consuelo que le brindaba sumergirse en el misterio de su ventana.


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jueves, 6 de diciembre de 2012

Guerra sin tregua

Ahogándose en una oleada de pensamientos, el viento encuentra su mayor batalla. Día y noche, encuentra en un embrollo monocromático mil tonalidades de gris, invadiéndose la una a la otra sin propósito ni resultado, perturbando el equilibrio y abatiendo la tranquilidad del pensamiento.

¿Cuántas son las interrogativas que lo someten día a día? Enredándolo en una fina red de seda donde es más cómodo recostarse y permitir que la delicadeza de cada hebra lo seduzca, restándole importancia al inminente desenlace: la incertidumbre. Libra en ella mil batallas imaginarias, regalando caricias desde su invisibilidad, moviéndolo todo con fuerza y ambición, resultando nada mas que el desastre tras de el. Mil preguntas lo persiguen y lo asechan, mientras la mayor incógnita yace detrás de todas ellas... ¿Contra qué está luchando en realidad? Se entrega a cada minuto al campo de batalla, apasionado y determinado, pero ciego en la ignorancia, sin conocer a su enemigo, sin conocer su objetivo.

¿No es acaso la batalla más difícil la que mantiene sin saber lo que defiende?

miércoles, 7 de marzo de 2012

Viento

El viento soplaba con cierta cautela, queriendo demostrar su furia, haciendo las debidas pausas para que se reconozca como una constante advertencia. Su fuerza era suficiente para mantener el cielo gris, con el ambiente tan saturado de tierra que se podía apreciar a simple vista la densidad del aire. El sol semejaba una luna incandescente y el canto de las aves se ahogaba en los silbidos del viento. ¡Pero que maravilloso día era este! Sin duda aprecio este clima, tan lleno de rabia pero a la vez tan sutil que otros solo pueden verlo como una ligera molestia. Supongo que es porque me identifico con ello. Durante años he pasado desapercibida en la percepción de otras personas, es como si no existiese para ninguno de ellos, solo están acostumbrados a mi presencia, como la del viento. Pero sutilmente encuentro mi camino en la mirada de alguien.

Ahora mismo, como ejemplo, me convierto en el único reflejo que perdurara en los ojos de el, mi persona de ocasión. He tratado de llamar su atención, pero se negaba a brindármela, limitándose a ignorarme con esos ojos grises, tan únicos y enigmáticos, enmarcados por esas cejas negras tan pobladas, estampados en el lienzo blanco como la leche que es su piel. Tantas veces me imaginé acariciando esos pómulos tan pronunciados y a esos labios tan carnosos y rosados emitiendo palabras solo para mi. Creo que siempre fui muy tímida para captar su mirada.

Finalmente encontré lo que deseaba: sus cejas se han estremecido mientras llena sus pómulos de lágrimas, sus ojos me llaman con pasión engullendo mi imagen para hacerla suya para siempre, su boca susurra palabras mudas, hermosamente envueltas en gemidos y suspiros mientras su aliento se le escapa. ¡Debe estar tan lleno de emoción en este momento! Y su corazón, ¡oh, su corazón! Tan maravilloso y perfecto, latiendo solo para mi, acariciando mis manos mientras ellas lo sostienen, regalándome esos golpecitos de amor, latidos poderosos y luchadores. Casi puedo saborearlo mientras me encargo de sacarlo de su pecho, regalándole la imagen de su vida en mis manos. Si tan solo pudiera disfrutar este momento como yo lo hago, llenarse de este éxtasis y encontrar su camino a mi lado.

Nunca olvidaré esa lluvia carmesí que me ha regalado en el clímax de nuestro encuentro, algún día nos reencontraremos y solo tendrá ojos para mí. Algún día todos me verán, nadie será capaz de ignorar el viento cuando se convierte en un tornado.

jueves, 23 de febrero de 2012

Ojos violetas

"Es imposible encontrar algo que no existe."

Escuche un millon de veces esta linea en tan solo un dia de mi búsqueda, y sin embargo decidi ignorar dicha afirmacion. De seguro estaras pensando que soy obstinado y caprichoso por no escuchar palabras tan ciertas, pero más que una desición se trataba de una maldición de la cual no podria escapar hasta lograrlo, hasta poder encontrarla y entonces entender el sentido de mi búsqueda.

Ciertamente no la conocí, ni siquiera soy capaz de evocar detalladamente su rostro, es más como un susurro entre mis pensamientos. La vi caminar de lejos un día, el día en que llegue al pueblo sin nombre ni ubicación; ella pasó caminando bajo la intensa luz de la luna por el sendero mas accidentado, a pesar de lo cual se movia gracil y delicadamente; se detuvo a algunos metros y me dirigio una intensa mirada. Yo, que llevaba ya un rato contemplandola con estupefacción, me ruboricé por mi indiscreción, sin embargo, no fui capaz de desviar la mirada. Quedé atrapado en sus ojos violetas, tan redondos y profundos, pero rasgados como los de un felino, enmarcados por pestañas tan largas y risadas... Es todo lo que puedo recordar de ella, lo demas es difuso para mi, ya sea su piel, sus facciones, su complexion, altura, color y largo del cabello, ¡cualquier cosa! Por la mañana recuerdo que pensé que no había sido mas que un sueño, nunca en mi vida había olvidado un rostro y se que con mi memoria fotográfica era imposible que algun día sucediera.

Recuerdo mi corta estancia en ese pueblo, en esos días trabajaba como médico voluntario y me mandaban a lugares como ese: pequeños, inexistentes, solitarios y misteriosos. Usualmente permanecía una semana en ellos, dos a lo mucho, debido a ciertos problemas legales (algunas tonterías que hice al obtener mi título... la emoción del momento trajo como consecuencia años de ser nadie). Historias para otro relato.

Este lugar no fue muy diferente a otros: llegué, permanecí 12 días durante los cuales atendí emergencias menores con suma discreción (tal y como este tipo de comunidades exigen), evité relacionarme con nadie, empaqué mis cosas y partí al siguiente pueblo asignado. Todo funcionaba como siempre, hasta esa noche en que comencé a tener sueños extraños.

Sucedió a los 3 días de dejar el pueblo. Era una noche sumamente calurosa y yo me hospedaba en mi consultorio, donde mi cama era en la que examinaba a los pacientes. Recuerdo escuchar una risilla, la voz provenía indudablemente de una mujer madura, pero había algo en esa risa que sonaba inocente, al grado de que solo una niña de dos años como máximo podria ser la fuente. Resonaba como un eco lejano, sin embargo podia sentir que estaba cerca de mi, como si estuviese corriendo dentro del consultorio. Se que hasta este punto todo suena difuso e inconsistente; no te culpo por pensar eso, pero te pido que comprendas que así es como han quedado plasmados los eventos en mi cabeza, nada tiene sentido.

Me levanté y me puse la bata. Intenté prender las luces pero éstas no funcionaban, algo típico en ese tipo de lugares por las noches. Encendí una vela y exploré el lugar, confirmando que estaba completamente solo. Extrañado, volví a la cama para continuar durmiendo, pero estando recostado volví a escuchar la risa, esta vez era una carcajada frenética y maliciosa. Abrí los ojos y me volví bruscamente, entonces la ví: vi esos ojos profundos y penetrantes absorbiendome. Sentí una extraña combinación de fascinación y miedo en ese momento, pues sumergirme en una mirada tan hermosa, misteriosa y cautivadora era indudablemente una de las experiencias mas intrigantes y hermosas de mi vida; pero una mirada asi no provenia de un ser con un ápice de bondad en si...

Repentinamente la oscuridad engulló la presencia de los ojos y la mia, colocándome en la luz matutina y la bulliciosa actividad que esta implica. Trabajo por montones a unos minutos de iniciar consulta. Era inaceptable retrasarme por un sueño, asi que seguí con mi dia normal. Pero esos sueños me siguieron atormentando cada noche durante los siguientes meses, cada noche sin falta.

No podía seguir así, a cada lugar nuevo que iba esos ojos me perseguian, no podía dormir, comer o estar tranquilo un instante porque ahí estaban siempre los ojos, así que decidí volver a buscar la fuente. Era contra mis principios volver a cualquier pueblo en que hubiese trabajado ya, pero necesitaba hacerlo para seguir con mi vida, estaba al borde de la locura. Solicité un tiempo de vacaciones (sin sueldo, naturalmente) y me puse en camino hacia ese lugar. Al llegar encontré que las personas seguían siendo tan frías e indiferentes hacia los extraños, pero yo no era un extraño del todo. Simplemente me comporte como un cretino y no dejé que sintieran aprecio por mi. Quién diría que algún día iba a volver...

A pesar de eso, me propuse hablar con cada uno de los habitantes hasta esclarecer el misterio que me atormentaba. Pero en lugar de ello, encontré resultados sumamente bizarros: en una población tan reducida, en la que todos conocen absolutamente a todos, incluso recuerdan caras de todo desconocido que pasa por el pueblo, nadie sabía de quién hablaba, nadie recordaba a nadie remotamente parecido.

Frustrado por no encontrar lo que buscaba, comencé a caminar sin sentido hasta encontrarme a la orilla de un río adyacente a los sembradíos. Alcancé una piedrecilla y la lancé enojado al agua, donde se hundió y dejó de existir a mis ojos. Tal vez mi trabajo me está haciendo perder la cordura, tal vez estoy buscando respuestas a la pregunta que nunca existió, con el único motivo de alejarme de todos.

"Alejarme de todos, dejar de existir..."

Con la mirada perdida en el agua y los oídos inundados en su grito sordo, sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Entonces el mundo se desvaneció y la encontré de nuevo: era la sombra de los ojos violetas, caminando a lo lejos, misteriosa, grácil y sigilosa como aquella vez, escapándose de mi entendimiento como arena entre mis dedos. ¡Debo alcanzarla! Necesito entenderla. Corrí hacia ella hasta lograr posar mi mano en su hombro, cuando se volvió hacia mi y me sonrió con esos ojos violetas, me abrasó con su penetrante mirada cual ardiente llamarada.

Me encontré en el vacío y la desesperación, ahogado en mi propia ambición por dominar lo desconocido, mientras mi cuerpo flotaba inerte río abajo.

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lunes, 20 de febrero de 2012

Noche triste

Una noche triste, espero que el sol se levante por el horizonte
contemplando estrellas en el terreno de mi alma,
rodeada de sueños rotos cual cadáveres en el campo de batalla;
tira ya tus armas, esas palabras tan punzantes me hieren de gravedad,
me atraviesas con decepciones justo en el abdomen
una y otra vez sin matarme, prolongando la tortura.
Mientras no muera no esta mal. Mientras nadie mas lo vea no sera.
Estoy en la campiña bañada en la sangre que derramas,
me llenas una y otra vez de tus crímenes, pero no me dejas morir.
¿Por que compras tus propias mentiras? ¿Por que?
¿Por que las acobijas cual verdad indiscutible? ¿Por que?
¿Por que no me dejas morir? ¿Por que?
Me encuentro encadenada a cuidar tus descuidos,
acobijar a tus victimas en comprensión,
estoy atada por la moral a este crimen silencioso e invisible
sin una sola persona que pueda liberarme.
Solo tu puedes dejarme ir, solo tu puedes dejarme morir.
Pero mañana sera otro día, mañana no sera,
mañana tu no existes, mañana nadie me vera.

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NOTA: breve dedicación a aquellas personas que se encuentren siendo víctimas de la violencia, sobre todo violencia psicológica, la tortura silenciosa. A veces se encuentran encarceladas en el miedo y la inseguridad, pero con esto debo decir, incluso si solo unas pocas personas lo leen: nadie puede hacerte sentir menos de lo que realmente eres, nadie puede venderte la idea de que no vales, no sirves, de que no eres bello(a) o inteligente. A pesar de los miedos, siempre debemos seguir adelante y alejarnos de esos demonios, pedir ayuda y no quedarnos solo esperando el fin, pero mas importante que otra cosa es aceptar nuestra situación y aceptar que necesitamos ayuda.


Saludos.

domingo, 8 de enero de 2012

Adelante

    Siempre me pregunte como es la muerte cuando toma a alguien por sorpresa, es decir, si tienes una enfermedad crónica degenerativa, o incluso si te encuentras en una situación cercana a la muerte, es probable que te resignes a la idea, entiendas que es lo que esta por suceder; algunas personas afirman que puedes ver tu vida entera pasar ante tus ojos, otros opinan que solo contemplas tus errores, otros tus triunfos y alegrías. No creo que se pueda decir a ciencia cierta lo que pasa después de eso, pero me imagino que esas personas tienen ya, de entrada, la menor idea de lo que esta sucediendo y esa es la primera herramienta para poder seguir adelante. Sin embargo mi pregunta es: ¿que sucede con aquellas personas que mueren sin siquiera esperarlo? Aquellas personas que son tomadas por sorpresa en un accidente, una herida de bala repentina, un aneurisma, ¿sabrán siquiera que han muerto ya? ¿Existirá alguien que se encargue de hacerles saber lo que sucedió? ¿O simplemente estarán destinados a vagar errantes por el mundo, pensando que siguen aquí?

    Por otra parte, me pregunto aun mas frecuentemente si acaso existe algo mas allá de la muerte? Puede ser que simplemente dejemos de existir, sin mas necesidad de encontrar o inventar alguna explicación. Este escenario me resulta algo triste, pensar que la fe de muchas personas este basada en historias imaginarias y enormes coincidencias históricas; por otro lado, pensar en una existencia mas allá de la vida, una eternidad de ella, suena vacío y repetitivo, una existencia que no podría ser llenada como una vida finita.

    Irónicamente, eran las preguntas que ocupaban mi mente en el momento de mi muerte. ¿Qué es lo que me sucedió? Todas las personas presentes nos encontramos en la misma situación: ni la mas mínima idea. Ochenta personas reunidas en un salón gris con muebles azules, metálicos, de aspecto en cierto modo futurista, mezclado a un estilo rústico, conservador. Resulta difícil describirlo, ya que nunca había visto algo así. No sabía por qué me encontraba en esa habitación con todas esas personas, o quiénes eran, solo sabía que me resultaban familiares, como si las hubiese visto solo una vez poco tiempo atrás. Consideré acercarme a alguno de ellos a pedir información sobre nuestra situación, pero parecía que todos sabrían exactamente lo mismo que yo al respecto: nada. 

    Plan B: buscar una persona conocida, si bien no sabría mas que yo sabía por lo menos me daría una sensación de seguridad o por lo menos compartiría mi miedo y confusión más amistosamente. Inmediatamente encontré a alguien: mi recientemente esposo. Sujeté su brazo con fuerza, gesto que respondió con un abrazo.

      -¿Dónde estamos? - pregunte, hundiendo mi rostro en su pecho.

      -No lo se - respondió -, nadie nos ha dicho por qué estamos aquí, simplemente nos trajeron y nos pidieron esperar un poco.

      -¿Quién nos ha traído? ¿Cuando lo hizo? ...¿Como llegamos aquí? ¿Que esta pasando? ¡Necesito saber! Necesito... alguien... por favor...

      -Tranquila - respondió con una sonrisa - Todo va a estar bien, yo te cuidaré.

    Sonreí, pero la angustia permanecía creciendo en mi cabeza, nadie parecía preguntarse en qué momento llegamos a ese lugar, cómo ni por qué, solo se encontraban impacientes por ser atendidos para poder irse. De pronto, alguien se dirigió al grupo. Nunca sabré de donde ni en que momento apareció ante nosotros.

      -Necesito pedirles a todos que tomen asiento, tengo una explicación para lo que esta sucediendo, pero me temo que son noticias impactantes, por lo cual les pido a todos recibirlas de una manera sabia y lo mas tranquila que sea posible.

    Un escalofrío me recorrió la espalda, sabía que sería algo muy malo, pero no creo haber siquiera empezado a imaginar la magnitud de la verdad que nos esperaba. Pero podía sentirlo, lo sabía y aun así no pude apartar mi atención de aquel ser magnífico, portador de noticias trágicas. Era lo mas hermoso y extraño que había visto en mi vida, simplemente maravilloso: un ser sin genero cuya piel parecía una estatuilla de yeso cuidadosamente pintada con colores desconocidos para todos nosotros, que en conjunto co-creaban una armonía sin igual, sin rostro, pero poseedor de facciones exquisitas, delicadas y únicas, una voz profunda, melodiosa y sin sonido, y el cuerpo mas hermoso que había visto. Me encontraba maravillada con la espantosa sospecha de nuestra precaria situación.

      -Fue un viaje en avión...

    Palabras haciendo eco...

      -... situación personal, de todos y cada uno de ustedes...

    Resuenan como imágenes en mi mente...

      -... falla del avión, se perdió la presión del interior...

    Ahora entiendo todo...

      -... muerto. No hubo dolor, simplemente sintieron sueño y durmieron por ultima vez.

    Eso era todo, el sueño terminó. Una vida que jamás viviría, planes que ni siquiera comenzaría a idear, proyectos sin terminar, ¡¿por qué a mi?! Un torrente de pensamientos como esos inundó mi cabeza, sentía que hiperventilaba, que mis pupilas se dilataban y contraían frenéticamente, que mis manos temblaban, mi piel se tornaba pálida y el sudor bañaba mi frente; pero nada de esto sucedía en realidad, estaba muerta e inmutable. Él apretó mi mano en señal de solidaridad, tal vez tan destrozado como yo, pero aparentaba la misma indiferencia que todos nosotros.

      -Lamento hacer de esta noticia algo tan crudo - continuó aquel extraño ser - pero era necesario que lo supieran ahora. Ya que han tenido el tiempo necesario para asimilarlo, debo pedirles que pasen a la siguiente sala, en donde les sera explicado como deben actuar a partir de ahora y el privilegio que se les ofrecerá en consideración a su entrada directa a esta sala. Gracias por su atención y completa cooperación.

    Y justo como apareció ante nosotros, desapareció. Era una situación injusta por mucho, no podía expresar ningún sentimiento, no podía actuar, solo permanecer en ese asiento, escuchando, como si estuviese sedada.

    -Este es un grupo grande - esta vez hablaba otra criatura, igual de magnifica que la anterior, con una actitud eterea - por lo que nadie se encargara de monitorearlos. Tendrán un total de 10 horas en el momento activo del lugar que elijan, con la capacidad de transporte que recién aprendieron, serán vistos como si siguieran vivos y recordados como un momento fugaz. Después de esas 10 horas se abrirá la puerta en la sala contigua y solo se abrirá el tiempo suficiente. El que decida quedarse atrás no será esperado ni tolerado. Es una decisión libre, por lo cual no estamos autorizados a responder una sola pregunta. Deberán pasar a la siguiente habitación donde podrán prepararse. El cronómetro empieza a correr en una hora, tiempo en el que participaran como vivos, por lo que sentirán su transcurso. Esto es parte de la preparación.

      -No quiero ir - confesé a mi esposo.

      -¿Sientes rencor?

      -No podría despedirme. No sabría como decirles.

    Nuestras voces eran monótonas, sin emoción alguna, mientras que nuestras palabras reflejaban lo que realmente sucedía en nuestro interior. Todos lo sabíamos, pero era imposible cambiarlo mientras estuviésemos en ese lugar. Simplemente observábamos cuidadosamente la nada mientras permanecíamos de pie, en línea horizontal, perfectamente alineados.

      -Creo que deberías ir - opinó finalmente - Entonces sabrás que hacer.

    El sabía que había algo para el, yo debía decírselo. Fue como un gesto inexistente que habló en silencio. Sin embargo, ambos partimos sin saber siquiera si volveríamos. Era una mañana de verano en mi casa, todo se encontraba tan silencioso, justo como el ultimo día que estuve ahí. Todos dormían, nadie sospechaba nada. Me senté en la cama al lado de mi madre y acaricié su cabello. Besé su frente y la contemplé durante un largo tiempo. No me atreví a despertarla, pero ella me hablo entre sueños. Le susurré al oído que la amo y ella abrió sus ojos. Me dedicó una sonrisa dormilona y se incorporó para abrazarme. "Vuelve a dormir", susurró ella, tras lo cual me dio una palmadita en el hombro y volvió a dormir. Fue un momento breve y especial. Las lágrimas brotaron por mi rostro sin cesar, el cielo se tornó gris y llovió a cántaros. Pero el tiempo se detuvo para mi llanto. Fue entonces cuando me di cuenta de que no necesitaba hacer más cosas, ni decirle a nadie nada; había disfrutado mi vida al máximo, aun cuando muchos proyectos quedaron inconclusos, la gente que me rodeó en ese tiempo siempre me hizo feliz, y yo los disfruté cuanto pude y aún más; reí, contemplé alboradas y crepúsculos, hice el amor, me aventuré a crear mi familia, hice una carrera, leí libros, jugué con mis mascotas, disfruté la música; en fin, hice mil cosas pequeñas pero que amé de principio a fin. No tenía ningún arrepentimiento y en eso se basaba la elección de regresar.

    La puerta estaba por abrirse ya y yo me preguntaba si el volvería, si encontraría la claridad de la misma manera en que yo lo hice. O si decidiría quedarse. Una brisa movió la pared del frente, volviéndola blanca, al tiempo que a los lados sucedía lo mismo, negro a la izquierda, rojo a la derecha y morado atrás. Muchos estaban de vuelta, algunos decidieron quedarse atrás. Y ahí estaba el, con la mirada fija en el aire, justo en el centro. Al percatarse de mi presencia me sostuvo la mirada y lo entendió.

      -Estas embarazada.

    Asentí. Era el viaje de vuelta de nuestra luna de miel y yo planeaba decírselo esa noche. Le cocinaría lasagna, me iría a la cama con el en nuestra nueva casa y se lo susurraría al oído antes de dormir. Era el mágico inicio del resto de nuestras vidas, inicio que decidió nunca llegar. Sostuve a nuestro bebé apenas concebido entre mis manos y el las rodeó con las suyas. Caminamos a la pared blanca y todo desapareció.

    ¿Que fue entonces de nosotros? Sigue siendo un misterio.


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